miércoles, marzo 29, 2006

Ardides de la soledad

Todos los lugares tienen muertos, pero los míos son tan míos. Vedlos a través del oscuro espejo, quietos como una secuencia, repetitivos, expertos en silencio. Mis muertos tienen dientes, de vez en cuando dejan huellas; pero esperad, también después ellos desaparecen, ausentes.

5 Comments:

Blogger claudia peña claros said...

Los míos tienen la manía de jalarme de los cabellos, y gritarme en el oído de vez en cuando: cuando cruzo una esquina, cuando descubro alguna sombra en la ventana, cuando llego a mi casa a oscuras.
Mi soledad utiliza mis muertos para vengarse de mi no-miedo.

4:14 p.m.  
Blogger gaspar said...

Mis soledades son hijos de mi padre muerto.Perdón.Mi padre muerto es el padre de mis muertos. Cuando lo vi muerto,recién creí que la muerte era posible.

11:14 p.m.  
Blogger jorge angel said...

Mis muertos resucitan cada amanecer para volver a morir cuando dejo de necesitarlos.

Saludos

11:56 a.m.  
Blogger V said...

yo suelo hacerle preguntas a mis muertos,aunque no siempre me contesten, ni yo siempre les haga caso...

10:04 a.m.  
Blogger Nadia said...

Estimada(o) Amiga(o):
Apelo a su patriotismo y a su reconocida generosidad para pedirle que ponga en conocimiento de sus amigos autores, poetas y escritores la siguiente nota y quiera darles mi e-mail.
Muchas Gracias.

Buscando Autores Bolivianos
Arturo von Vacano
Para quienes siguen mis aventuras en el mundo de los libros (mi primo Adolfo y mi amigo René) la noticia de que seis de mis libros están desde hoy en Amazon.com, la librería digital más grande del mundo, y en las cinco librerías digitales que cubren la distribución mundial, será sin duda una noticia agradable: como ya los han leído no los comprarán, pero se alegrarán casi tanto como yo.
Debo mi buena fortuna a la gira mundial del Presidente Morales: Evo provocó tal curiosidad sobre Bolivia que mi libro “Biting Silence” y varios otros agotaron ediciones. Decidido a mantenerlo en el mercado, me puse a buscar un nuevo editor y descubrí, en cambio, que podía convertirme en mi propio editor y publicar mis libros sin más necesidad que hacerlos literalmente yo mismo (texto, cubiertas y acabado). Así lo hice y ahora veo mis libros ofrecidos a lectores del Japón, Corea del Sur, Europa y Las Américas, además de Australia. Es decir, prácticamente alcancé mi ideal, una ambición que vengo persiguiendo desde 1980.
No me animaría a difundir mi buena suerte, sin embargo, si no fuera porque la mejor parte de esta noticia es, tal vez, que significa que todos y cada uno de los autores bolivianos, los buenos, los malos y los que van al medio, pueden usar esos mismos instrumentos y ofrecer sus obras al mundo sin empeñar la camisa. Esa era la idea original que perseguí durante 30 años.
No exagero, creo, si digo que publicar un libro en Bolivia (¿mil ejemplares?) cuesta no menos de tres dólares y medio por ejemplar. Publicarlos como hice yo no llega a costar una décima parte. Tanto es así, que creo que casi todos los escritores que trabajan en serio en este sacrificado oficio querrán ver sus títulos en el mercado mundial.
Pero ahora me topo con una grande dificultad: ¿cómo comunicarme con esos autores? Me interesa, por ejemplo, Gary Daher Canedo. También Susana Villegas y David Criado. Hay un autor del que he oído hablar y que escribe sobre la noche pecadora de La Paz en un idioma muy propio, pero ni su nombre conozco. ¿Cómo encontrarlo ahora y decirle que quiero publicar su libro? Adolfo Cárdenas… ¿dónde lo encuentro, dónde?
Tal vez sea necesario decir a autores y lectores (y a los medios digitales que a veces me publican) que no busco hacerme rico con esta nota. Busco sacar a los autores bolivianos al mundo y poner sus obras al alcance de todo lector, estudioso, curioso o simplemente interesado en nuestro país. Espero, por esta vez, que quieran todos ayudarme a encontrar a los autores que busco y a muchos más para explicarles en detalle esta oportunidad.
Si dirige usted un medio digital o un impreso, le ruego que esta vez me publique aunque no estoy rajando contra nadie ni hablando de culitos blancos. Si es usted un lector y conoce a un autor, le ruego hablarle de esta nota y darle mi e-mail, y si escribe usted libros, le ruego escribirme dos líneas.
avonvac@att.net

9:14 p.m.  

Publicar un comentario

<< Home

eXTReMe Tracker