martes, diciembre 20, 2005

Al azuzo del calendario

El tiempo es secundario. No es en la temporalidad donde se justifica la existencia. Los estados de conciencia ocurren independientes del tiempo. Así un segundo o un millón de años son parámetros inútiles para la trascendencia. El estado de conciencia que produce la Odisea, en Homero primero, en las que la estudiaron después, es uno en sí mismo y válido en sí mismo, así hayan transcurrido millones de años y nadie más la lea, es un eslabón de la conciencia universal, independiente del transcurrir.

Pero, leamos bien, el hecho de que los estados de conciencia sean independientes del tiempo no quiere decir que no lo interpreten. Para cada quien existe un tiempo según el grado temporal de su atención. Así la bestia desconoce su tiempo y el rey dice que el tiempo pasa y el torturado que no pasa. Pero el tiempo juega como la muerte un juego de tocares y se acerca y se aleja hasta que nos toma y así los perdemos (o los ganamos) para siempre.

1 Comments:

Blogger elojosinpaz said...

No te da a veces la impresión de que el tiempo es como ese latido de las heridas? como ese latido que te provoca el dolor?
Yo no lo asocio con la vida... con el latido del corazón... como suele hacerse.. será porque tengo arritmia que prefiero asociarlo también con la muerte... sino el tiempo vital sería un caos para mi... y el tiempo es un señor bastante respetable como para tenerlo bailando al ritmo de mi corazón... jeje
Como siempre... leerte ...es un placer similar a escuchar un tango...
un abrazo, gary

12:35 p.m.  

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