jueves, marzo 03, 2011

Diez poemas breves

La poesía breve puede ser algo así como un rayo, o como un resplandor, una grieta hecha en la realidad para penetrar a otros universos, desconocidos, misteriosos y probablemente bellos. Aquí copio algunos textos breves, concebidos en varios casos como tales, aunque hay algunos, reconocibles por el acucioso lector, que son extractos, pero capaces de vivir solos como hijos poderosos de los poemas de donde se extrajeron. Por ese motivo y otros que ojalá se pueda apreciar en su ejercicio, no he colocado títulos, y vienen simplemente precedidos por el nombre del autor. Bon appétit.

1.
José Eduardo Guerra

Y otro día –infalible- me uniré a los que fueron
y que ya no son nadie... Sin un solo reproche
a los que me insultaron y a los que me vencieron,
ya libre de mí mismo me perderé en la noche.

2.
Franz Tamayo

Oh almas–islas como novias mudas
Vírgenes sacras que nacieron viudas!
No hay amor, no hay amor, oh almas–islas,
Huérfanas siempre, solas y desnudas!

3.
Fernando Pessoa

El poeta es un fingidor
finge tan completamente
que hasta finge que es dolor
el dolor que el mismo siente.

4.
Jaime Saenz

No te duelas
- No te duela nada
Nunca hubo tiempo; nunca ha sido nada; el
humano todo lo tiene
- cosa grave es la esperanza.
Decir adiós y volverse adiós,
es lo que cabe.

5.
Ibn al Farid


El sutil alquimista transmuta en un instante
en oro el pesado metal de los días.

6.
Hallâj


Yo, que he visto a mi Señor con el ojo del corazón,
le digo: ¿Quién eres Tú? Y Él me responde: ¡Tú!


7.
Ingeborg Bachmann

El amor tiene un triunfo y la muerte tiene otro,
el tiempo y el tiempo después.
Nosotros no tenemos ninguno.
Alrededor nuestro sólo hundirse de estrellas. Destellos y silencio.
Mas la canción por encima del polvo después
nos superará.

8.
Alejandra Pizarnik

El viento me había comido
parte de la cara y las manos.
Me llamaban ángel harapiento.
Yo esperaba.

9.
Matsuo Bashô


Se oscurece el mar.
Las voces de los patos
son vagamente blancas.


10.
Gary Daher

Guarecida de mi mirada
tu delicada cabeza
hunde el cabello en el agua.

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Imagen: Tu cabello de oro, Margarete. Andrés Kiefer (1981)

2 Comments:

Blogger Noctante said...

muy buena copilacion

2:10 p.m.  
Blogger Torumano said...

Yamil,
celebro que compartamos... La poesía alcanza sentido en sus encuentros. Acaso apenas podría ser eso, ir caminando como una peregrina paloma imaginaria , Freyre dixit, de boca a oído.

11:46 p.m.  

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