martes, junio 12, 2007

Por tus manos, doctor


Y si esas manos hurgan nuestro adentro. Si esas manos curan. Si esas manos huesan los huesos. Esas manos son de Cristo. Yo agradezco.

Y si esas manos son tus manos, doctor. Manos alma, manos elemento vital, manos abiertas al tormento; y en la concavidad del dolor, agua manos, manos siento, semejantes a un río en el desierto. Yo agradezco.

Entre todas las manos, las tuyas doctor, manos corazón, manos raíz de sanidad, manos serviciales, manos dispuestas, manos ramas de olivo, tus manos sabias que trabajaron en lo más íntimo, en las amadas vértebras, en los profundos del triángulo de Scarpa, en la ruta de la cadera, tal como hace un hábil domador de caballos que conoce y sabe la virtud de las junturas y la necesidad del movimiento.

Por tus manos, doctor. Yo agradezco. Mi cuerpo, este cuerpo sumiso a la segunda oportunidad que le diste, vive ahora mucho, aunque sólo Dios sabe si merezco.

*Texto a pedido de mi querida tía Beatriz Golbert

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1 Comments:

Blogger Claudia, hija de Matilde said...

Hermoso texto, amigo. Profundo y amoroso.

10:09 p.m.  

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